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Cómo ver las Perseidas 2016 en España

Muy buenas noches, al fin ha llegado el tiempo de las Perseidas, lluvia que comenzó hace ya días, pero que arriba a un momento de especial actividad.

 

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Este es el cuerpo que causa la mayoría de nuestras alegrías estivales.

Las Perseidas o ‘lágrimas de San Lorenzo’ por dar su pico usualmente pasados dos días del día de San Lorenzo, ya de por sí un evento especial a nivel astronómico todos los años por su enorme densidad meteórica y su calma atmosférica para verlas, este año serán todavía más cruciales, pues se espera que cuadrupliquen o quintupliquen su tasa hasta alcanzar cifras que oscilarían entre 300 y 500 meteoros por hora (de 5 a 8 por minuto, o uno cada diez segundos), siempre y cuando disfrutemos de un buen cielo y podamos cubrir con la vista su amplia mayoría. De confirmarse estos datos, serían las Perseidas más generosas desde el año 1993, y la lluvia de meteoros más copiosa desde las Dracónidas de octubre de 2011, que dejaron hasta medio millar.

¿Por qué ocurrirá? Las lluvias de meteoros se producen a partir de los residuos que dejan los cometas tras su paso próximo a la Tierra, formados mayoritariamente por polvo, arena y -en poca densidad- guijarros y pequeñas rocas. Como cada paso del cometa es muy irregular (conforme pierden masa su periodo disminuye y su órbita se altera por cientos de kilómetros), a su paso durante milenios -pues su periodo orbital es de 133 años- ha barrido órbitas muy amplias y variadas, que han dejado zonas con mayor densidad de material que las aledañas. En 2016 tendremos la enorme suerte de pasar por una de las nubes de materiales sublimados por este cometa más densas que, se cree, existen.

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¿Hacia dónde mirar? Entrada la noche, deberemos mirar hacia el NORESTE (NE). Allá, este año, justo a la izquierda del maravilloso doble cúmulo de Perseo encontraremos la mayor concentración de meteoros. Si alguien está en un lugar oscuro (o medianamente oscuro), puede localizarlo con mayor precisión buscando una característica uve doble en el cielo, correspondiente a la constelación de Casiopea. Justo bajo el extremo izquierdo de dicha uve doble se encuentra la ‘zona cero’ de las Perseidas. Localización exacta debajo.

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¿Cuándo verlas? Como todos los años, la fecha más apropiada para observar las Perseidas en su máximo es el 12 de agosto. Este año convendrá más apreciarlas a las 2 de la madrugada, la 1 de la madrugada si usted reside en Canarias. En ese momento se estima un mínimo conservador de 180 a 220 meteros por hora y un máximo quizá un poco exagerado de entre 500 y 600. Hacer una porra o dar una opinión de experto sobre ello es complicado; poco sabemos de las concentraciones de materiales, de las condiciones de observación y de cómo ocurrirán; solo sabemos que serán memorables. Recordemos que para las Dracónidas de 2011 muy pocos aficionados mencionaron la posibilidad de un estallido en su actividad y al final llegamos a contarlas a centenares. En todo caso, lo único seguro es que las disfrutarán. Ojo. No desfallezcáis. El día 11, previo al del máximo, la tasa será muy alta, al igual que el 13 mismo. Y podréis seguir disfrutando de ellos hasta el mismísimo 26 de agosto. La clave en la Astronomía es ser continuo y sacrificarse. 

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La Luna… ¿dificultará este año la observación? Por desgracia las mejores noches de Perseidas de estos diez últimos años se vieron jalonadas por borrascas o por Lunas llenas. Este año no ocurrirá de forma especialmente importante. Se espera buen tiempo prácticamente en toda la geografía y la Luna se hallará en una cándida fase creciente a un 61% muy brillante que no supondrá tantos problemas como pareciera para observar estos meteoros, cuyo brillo aparente es de 2 magnitudes (aproximadamente el mismo que el de la Estrella Polar, contando con que los meteoros son mucho más vistosos) ya que se encontrará en el punto exactamente opuesto a la zona donde miremos.

¿Consejos de observación? Comodidad ante todo. En una noche de Perseidas, pongamos de 23 horas a 3 horas entre la noche y la madrugada, vamos a pasar mucho tiempo mirando al cielo, por lo cual se recomienda no mantener posturas incómodas o mantenidas largamente. Por ello, conviene utilizar un asiento recostable, una hamaca, tumbarse literalmente en el césped o en el suelo y, lo más importante, tratar de cubrir el máximo de cielo posible teniendo sin perder de vista el radiante (zona donde parecen irradiar todos los meteoros). En muchas ocasiones podremos ver más meteoros cubriendo todo el cielo que mirando únicamente hacia una zona. Por ello debemos situarnos en un punto intermedio, barriendo el cielo con los ojos, implicándonos.

 

Muchísima suerte y ¡a por todas las Perseidas!

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David Galadí: ‘La evolución estelar’

Muy buenos días y bienvenidos a una nueva entrada. Hoy me gustaría confirmar que, tal y como dejé entrever hace unas semanas, habrá una entrevista en el blog y será al científico español y divulgador David Galadí. Muy posiblemente todos sabréis quién es y habréis leído numerosos libros sobre él; para quienes no lo conozcáis o queráis conocer más detalles de su biografía -y bibliografía- procederé a introducirlo formalmente y recomendaré un libro suyo salido recientemente que os encantará.

Obviamente, todos estáis invitados a participar en la entrevista haciendo llegar vuestras preguntas de cualquier forma: dejando un comentario aquí, un tweet o mensaje en Twitter o recurriendo a los mensajes privados de dichas cuentas o a las direcciones facilitadas en la pestaña de ‘contacto’. Todas ellas serán enviadas a nuestro ilustre científico y contestadas por él cuando sea menester.

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David Galadí-Enríquez es un astrónomo cordobés nacido en el año 1969. Desde su infancia se mostró maravillado por el cosmos y decidió continuar su pasión tomando los estudios en Física, tanto en Granada como en Barcelona, lugar este último donde se doctoró el mismo año que quien escribe estas líneas nació. Sin lugar a dudas, se ha convertido en un nombre de referencia en el ámbito divulgativo de la ciencia por sus obras y por el amplio repertorio de temas que trata de forma asequible de cara a todos los lectores.

Parte de este éxito divulgativo y esa facilidad para escribir de forma que los contenidos ‘calen hondo’ en el lector se debe a que Galadí también fue profesor de Bachillerato y, posteriormente, profesor en la Universidad de Barcelona. Sin lugar a dudas, se lo conoce más por su etapa, bendita etapa, en el CSIC y, especial y concretamente, en el observatorio andaluz de Calar Alto (CAHA), donde desempeñó la labor de Jefe de Astronomía hasta el año 2014, momento en que como saben, ‘poderoso caballero es don dinero’ y las altas esferas se lucieron para mal. No obstante, esto no ha amilanado a Galadí, quien todavía continúa de Astrónomo Residente y ha publicado numerosos libros, como la Evolución Estelar, libro del cual me gustaría hablar más a fondo.

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La evolución estelar es una obra publicada por la editorial RBA en la colección ‘Un paseo por el cosmos’, de ISBN 978-84-473-8561-4, un total de 167 páginas y un módico precio de 9.95 euros. Para quien desee adquirirlo, puede pedirlo a dicha editorial sin gastos adicionales y su tardanza -por experiencia personal- será de unos días.

Este libro comienza con la clásica Introducción (pp. 7-13) donde se nos sitúa en la figura de Fritz Houtermans con una curiosa historia. Se nos comenta la repercusión que ha tenido conocer más a fondo las estrellas y su funcionamiento (sea un ejemplo la bomba H) y se nos sitúa en la casilla de salida: las leyes físicas. Deberemos conocer un poco más sobre ellas para participar del conocimiento del cosmos. Finalmente concluye relacionando las estrellas con nosotros mismos y confirmando que, en efecto, la astrofísica no se limita a estudiar lo que ya parece conocerse a la perfección y a la ‘nada’ como más de un lego puede llegar a pensar. Quizá sirva para quitar ese estigma en torno a la Astronomía.

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El primer capítulo, ‘Equipaje para el viaje a las estrellas’ (pp. 13-61) comienza fuerte, con una introducción muy interesante que todo el mundo debiera conocer de carácter histórico. A diferencia de las que habremos leído en los libros de Hawking, Lederman y otros tantos, esta se centra en otros científicos, menos conocidos. Tras ello, volvemos a hacer un repaso al átomo y a la química con imágenes para entenderlo visualmente. Se nos introducen leyes, reacciones y gases para entender mejor algo fundamental a nivel astrofísico y pasamos a diagramas, espectros y el mítico cuerpo negro, del que tanto hemos leído y tan bien podríamos definir, pero del que tan poco podríamos seguramente explicar.

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En el segundo capítulo, ‘Primeras etapas de la evolución estelar’ (pp. 61-95), se nos introduce a la formación de las estrellas y sus primeras etapas, comentando con mucha precisión los componentes del medio interestelar. Después, por orden, se comentarán las fases del colapso, algo de física y de física aplicada a la química, todo ello con ejemplos visuales, ilustraciones de aquello sobre lo que se habla y el porqué de determinados fenómenos, algo con lo que el lector se quedará y que ningún libro ha explicado con precisión. Aparecen también las nebulosas protoplanetarias, de las que os hablé aquí. Obviamente, no con la precisión de Galadí:)😛

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En el tercer capítulo, ‘El futuro del Sol’ (pp. 95-117), con un poco más de física aplicada a la química -reacciones, básicamente-, se nos explica de forma bastante clara y concisa el devenir de las estrellas en el diagrama de Hertzsprung-Russell. Se cita a las nebulosas planetarias, las enanas blancas, y -finalmente- llega la parte más interesante, donde se estudia en las últimas diez páginas al Sol: qué fases atravesará, su duración, gráficas de luminosidad según pasen los años, cómo se formó, cómo será mientras permanezca en la Secuencia Principal, en que devendrá una vez haya entrado en el gigantismo… Sin duda creo que es la mejor parte dedicada al Sol de forma gráfica y numérica que he visto en un libro divulgativo.

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El cuarto capítulo, ‘Los pesos pesados’ (pp. 117-137), trata brevemente de todas las fusiones estelares hasta el hierro y pasa hacia lo que para mí fue de lo más interesante del libro: supernovas gravitatorias, rayos gamma, estrellas de neutrones, agujeros negros y la astrofísica de Schwarzschild (esto os encantará a quienes tengáis conocimientos de titulación o seáis autodidactos en esto de la divulgación y lo hayáis leído de pasada). Las imágenes sobre la evolución estelar, además, se llevan la palma.

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En el último capítulo, ‘La evolución estelar en su contexto astrofísico’ (pp. 137-161), se nos habla del futuro de la formación estelar, que se presenta en un futuro un tanto ‘negro’ (y nunca mejor dicho, si se acepta el chiste), llegan Algol, las estrellas binarias, la explicación física a la ‘Paradoja de Algol’ acerca de la evolución de dos pares binarios y las variables cefeidas, y -lo que más me gustó de dicho capítulo-, en las dos últimas páginas los: ‘Problemas abiertos’. Qué falta por conocer, por unificar, qué valores hay que esclarecer y, de forma implícita, cuán importante sería el hallazgo de los mismos. Posiblemente nos demos cuenta tras sus palabras de que, en efecto, la Astrofísica es muy necesaria para nuestras vidas.

En resumen, un excelente libro, al que califico con el primer sobresaliente que doy en la sección de bibliografía, de un excelente autor con dos décadas de labor incalculable, con el que podéis tratar y al que podéis enviar vuestras cuestiones desde… 3, 2, 1… ¡Ya! Espero que os guste la idea (quién mejor para inaugurar la sección de entrevistas que el gran David Galadí) y que aprovechéis esta grata oportunidad. Muy buenas tardes y ¡cielos limpios!

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Fallece el astrónomo Antonín Rükl

Desgraciadamente, también llega su hora a los astros vivientes y deben ir a parar al firmamento, a ser polvo de estrellas. El pasado 12 de julio le tocó al brillante astrónomo de origen checoslovaco, Antonín Rükl, autor de una gran cantidad de libros, uno de los cuales os recomendaré próximamente, dado que su editorial es española y está disponible en muchas bibliotecas y librerías.

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Antonín posa recientemente con motivo de la recepción de uno de los últimos galardones que se le otorgaron, en  2012, (Praga).

Antonín Rükl nació un 22 de septiembre de 1932 en una ciudad humilde, Čáslav, en la República Checa. Desde niño, en su primera infancia, demostró un elevado aprecio por la Astronomía y, en general, todas las ciencias celestes, maravillado por la observación de las estrellas y los planetas que se daban cita casi todos los meses del año en el firmamento y, en especial, por la observación lunar. Es y seguirá siendo eternamente autor, entre otras obras, del Atlas lunar(2004), de La Luna, Marte y Venus (1976), El atlas Hamlyn de la Luna (1991), los Mapas de los hemisferios lunares (1972) o Mapa lunar (1965). No solo eso (a nivel selenográfico), sino que además crearía múltiples guías de estrellas, planetas y hasta observación, todas ellas plagadas de mapas de todas las regiones celestes y dibujos de qué cupiera observar sobre ellos y ellas. ¿De dónde pudo venir tal capacidad, poco frecuente en los astrónomos de la época, de informar, cartografiar y representar?

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Antonín Rükl (dcha.) junto al ingeniero Oldrich Hlad y el científico Marcel Grün, en la República Checa. 

Antonín, ávido observador y siempre en busca de la divulgación y la maravilla por los astros, decidió estudiar en la Universidad Técnica Checa -el equivalente a las Politécnicas españolas- en 1956, poco antes de cumplir la edad de veinticuatro años. Tras su graduación, comenzó a trabajar poco tiempo después en el Instituto Geodésico de Praga, ciudad adonde se marcharía a vivir. Ahí comenzarían sus primeros escritos a florecer.

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Antonín Rükl atendiendo a las palabras del astrónomo Brüno H. Bürgela.

En 1960, a la edad de veintisiete años y tras su enorme labor y su especialización en la cartografía, se incluyó en el Planetario de Praga. Sería allí subdirector y, años más tarde, habiendo publicado ya sus primeras obras de forma oficial ascendería al cargo de director y no cesaría en su labor divulgativa no solo escrita sino también oral, dando ponencias en numerosos centros y continuando con su tarea bibliográfica hasta la edad de setenta y dos años. Mucho antes de retirarse del campo de las letras, ya se retiró del área planetaria de la Sociedad Astronómica Checa y de la Conferencia Internacional de Directores de Planetarios (él formaba parte en la mentada por ser el director, en aquel momento, del Planetario de Praga, la capital de República Checa).

Al renunciar a ello a la edad de sesenta y siete años, estos cargos quedaron vacantes y los ocuparían sus sucesores: para él había terminado el retiro de las instituciones y comenzaba un exilio intelectual. Daría sus últimos vistazos a su Atlas Lunar -el último de ellos el ‘revised’, definitivo-, obra clave de la selenografía (ciencia que estudia y representa la Luna) finalizada en 2004 y desde entonces se dedicaría a su vida personal, compaginada con la aparición en algún evento y alguna charla puntual en su país. Tras una muerte, entre la madrugada del lunes y del martes, deja tras de sí más de una decena de obras de divulgación, de charlas, de grandes días y noches a sus lectores y a decenas y cientos de miles de obras vendidas que han servido como pilar básico de formación a tantos astrónomos modernos.

Ni su familia, ni su mujer, ni sus hijos ni sus ‘otros hijos’, los miles de astrónomos que lo apreciaron, aprecian y apreciarán, lo olvidan. Buen viaje hacia allá de donde viniste, Antonín. En tu recuerdo y honor abro, en estos momentos, las páginas de la ‘Guía para el aficionado’ (176 pp.) de 1991, que su merecida opinión tendrá en pocos días.

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La física del fútbol en las alturas

Seguramente ustedes, sean o no aficionados al fútbol, hayan sufrido en alguna ocasión las vicisitudes de las elevadas altitudes sobre el nivel del mar, ese famoso ‘mal de altura’ que tanto nos perjudica a los seres humanos en particular. Quizá, como aficionados al fútbol, hayan visto partidos de la Copa América o los decretos de la FIFA que deseaban prohibir la disputa de partidos en los estadios de diversos países de la asociación porque ‘iban en contra de la salud’ o ‘suponían una ventaja para los aclimatados’. Hoy me gustaría traerles brevemente y a modo de curiosidad una entrada sobre la física de este fenómeno, contándoles cómo afecta al juego y al organismo.

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Estadio boliviano Hernando Siles.

En primer lugar, a una altitud variable, generalmente superior a los 2.000 metros, los organismos no adaptados a las alturas comienzan a manifestar síntomas tales como jaquecas, mareos, vahídos, insuficiencias respiratorias, vómitos, pinchazos, pérdidas de consciencia y otras tantas señas que les impiden realizar vida normal, que acentúan, ya de por sí, las carencias de oxígeno presentes en el medio, lo cual lo convierte en un mal doblemente nocivo. Pero, ¿cómo puede influir éste en el fútbol? ¿Es cierto lo que decía la FIFA, y son ciertas las quejas de los jugadores de fútbol?

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Aquí es cuando llega el concepto de ‘fuerza de arrastre’, cuya fórmula dejo arriba. A velocidades bajas es proporcional a la velocidad, pero como los balones de fútbol pueden alcanzar hasta doscientos kilómetros por hora y sus caídas pueden producirse desde cincuenta metros de altura en los saques de portería, deberemos utilizar la fórmula para las velocidades más elevadas.

En esta intervienen la ‘C’ –coeficiente de arrastre-, la ‘p’ (realmente una rho) –densidad del aire-, la vvelocidad– y la ‘A’, que se refiere al área de la sección transversal del objeto. Para un balón cogeremos como ‘C’ la calculada hace unos años por la NASA, de 0.25 unidades. Para la ‘p’ cogeremos los valores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial de Argentina y una altitud de 3.000 metros (recordemos que en Bolivia juegan a unos 3.600 metros, altitud de La Paz y en la zona minera han llegado a jugar hasta a 4.300 metros), estimada en 0.9115 kilogramos por metro cúbico.

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Messi, exhausto, hace unos años en La Paz.

Como velocidad del balón contaremos la velocidad de un disparo a puerta promedio, como puede ser el de –vamos a tirar de estrellas- el jugador Leo Messi, de Argentina, que ya vivió en sus propias carnes la crudeza de las alturas, quien chuta a una velocidad de 95 kilómetros por hora. Dado que ésta se debe incluir en la fórmula en metros por segundo, dividimos entre 3,6 (tres mil seiscientos segundos en una hora entre mil metros que hay contenidos en un kilómetro) y obtenemos el resultado de 26,389 metros por segundo. Nos quedaría el área de la sección transversal, que en este caso en un balón quedaría no muy distinta de la de un círculo (pi por radio al cuadrado). Siendo la circunferencia de un balón común de 69,5 centímetros y definida por pi veces su diámetro (o dos pi veces su radio), podemos deducir que su diámetro es de 22,123 centímetros y su radio de 11,061 centímetros. Como debemos darlo en metros, lo incluiremos en la ecuación como 0.111 metros. Su área será, pues, de 0.0387 metros cuadrados.

La fricción inicial de un balón de fútbol disparado en un chut a unos veinticinco metros de distancia (imagínense los pases largos cómo deben de ser),  sería de -3’071 Newton.

A una altura de cero metros, solo habría que cambiar la variable de la densidad del aire (pues los coeficientes y las áreas siguen exactamente iguales) que según los mismos datos del Gobierno Argentino sería de 1’2254 kilogramos por metro cúbico. Sustituyendo en la ecuación previa, obtendríamos que la fricción del aire en el instante inicial sería de -4’128 Newton.

Es decir, el aire actúa sobre el movimiento de la pelota un 25,61% menos en la altura. Esto significa que la pelota puede durar en el aire un 25,61% más del tiempo, que el efecto será mucho más impredecible (habría un 25,61% más de imprecisión e incertidumbre en la posición del balón debido a que el aire actuaría en su movimiento mucho menos) y que realizando un pase largo con la suficiente potencia para que a nivel del mar alcanzase los 50 kilómetros por hora y llegase al delantero en dos segundos, a la altitud de Bolivia y otros países, llegaría a casi 68 kilómetros por hora al delantero en poco más de medio segundo antes y quizá, siendo un pase largo de treinta metros, podría llegar de cinco a siete metros fuera de posición (más adelantado, a la izquierda, a la derecha…). La pelota es más impredecible, más rápida, los chutes son más imprecisos…

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Efectos de la altitud en el ser humano.

Ahora veamos cómo afecta al jugador, porque si el problema fuese el esférico, el jugador todavía podría poner de su parte, pero si ni uno ni otro son capaces de soportar la tensión de las alturas, todo se complica exponencialmente.

A nivel de superficie la presión atmosférica –pongamos a una apacible temperatura de quince grados, no tan rara en las agrestes tierras que estamos citando en el artículo- sería de 1013,25 hectopascales (Hpa). A una altitud de 3.000 metros, ésta habría disminuido a 701,09 Hpa. Es decir, sería de –aproximadamente- un 30,81% menor –concuerda a rasgos generales con la variación de la densidad del aire-.

Para quienes no sepan el significado de lo que quieren decir estos números, le seré breve: los jugadores disponen de un 31% menos de oxígeno que a nivel de superficie.

Para ser estadísticos, un partido de 90 minutos a una altura de 3.000 metros tendría una duración física para el jugador de 130 minutos. Una parte, para ser exactos, duraría 65 minutos –más de una hora-. Cuando nuestros jugadores hubiesen llegado al cansancio de los 90 minutos de un partido común y corriente, en Bolivia, por ejemplo, solo hubieran disputado una hora de encuentro. A ello, sumémosle que el cuerpo acentúa estos cambios, por lo cual hemos de contar que a la fatiga física se unen náuseas, mareos y temblores que empeoran el rendimiento del jugador. La fatiga es una cosa y la sintomatología otra que hace los partidos todavía más largos.

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El estadio Hernando Siles, en La Paz (Bolivia).

Seamos todavía más duros, y pongamos la altitud del estadio nacional, el Hernando Siles, a 3.600 metros de altitud, el más conocido por los vómitos de los jugadores, los mareos de los físicamente mejor preparados de Argentina, las dificultades para sprintar durante más de diez segundos que se vieron por parte de Di María y el empleo, por parte de los zagueros y capitanes, de mascarilla de oxígeno al término del primer tiempo (y quién no recordará la mítica victoria ante los Estados Unidos, hace ya décadas). A esta altitud la presión sería de 649,22 hectopascales, es decir, de un 64,07% de la del nivel del mar. Un partido duraría no ya 130 minutos, sino 140 minutos físicamente. Es decir, los 90 minutos reglamentarios, la prórroga y veintiún minutos extra, o lo que equivale a tres partes de 45 minutos y seis minutos de descuento. Una parte duraría más de 70 minutos (los jugadores comienzan a cansarse a partir de la primera hora de juego al nivel del mar) y, cuando se llevasen transcurridos tan solo 57 minutos de encuentro, el organismo ya habría sufrido la fatiga de los 90 minutos de un encuentro a nivel del mar. Pero eso es solo a nivel de capacidades atléticas… A ello deberíamos añadir que a 3.000 metros la situación del cuerpo desadaptado es crítica y los mareos devienen en pérdidas de consciencia, la inestabilidad en problemas de salud graves, se puede llegar al ahogamiento y algunas jaquecas derivar en problemas clínicos graves, por lo cual un partido físicamente podría requerir el desempeño de 140 minutos virtuales, pero se haría de horas y horas a nivel somático si pudiese aguantarlo –muchos no han podido- porque el corazón resiste, pero el resto de órganos, la consciencia y la mente no.

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Estadio más alto del mundo, del Unión Minas Volcán (4300 metros).

Obviamente, viendo estas cifras se logra explicar por qué en la primera parte los jugadores ya se muestran cansados y cómo a partir de la segunda ya quedan a merced del rival y estos equipos son los mejores locales del continente. Acostumbrados al juego, solo tienen que esperar al cansancio rival, un rival que, por cierto, juega a marcar los primeros minutos para poder descender su ritmo y aguantar el partido con la menor actividad o juega, en otros casos, a un ritmo muy reducido y al contragolpe con pocos hombres, mientras que la retaguardia busca guardar energías. ¡La física del fútbol! No pongo cómo son estas cifras a más de 4.300 metros en el estadio más alto de la FIFA porque más de un lector se habrá sentido ya muy enfermo al leer estas líneas, si ha llegado a ellas.

Como vemos, tanto el balón como el jugador se resienten, causando enormes males de salud –fruto de la poca adaptación de los jugadores profesionales que juegan a baja altura, generalmente en Europa-, una dureza extra, una precisión de los pases muy baja, unos chutes demasiado potentes y muy difíciles de parar por la desviación para el portero (eso en caso de que consiguiesen entrar en la portería por la acción del aire que sufren) y unos saques de portería que bien podrían surcar el campo entero sin problemas (Claudio Bravo, cuyos saques pueden cubrir 80 metros podría, en teoría a la altitud de Bolivia no ya marcar de portería a portería, ¡sino chutar a la grada contraria!).

Espero que esta entrada les haya gustado, hayan podido aprender conceptos nuevos sobre la Física y les haya familiarizado un poco con fuerzas de las que hablaré más adelante con detenimiento. Si desean plantear cualquier duda, problema, dejar su sugerencia o hacer su comentario sobre el artículo, pueden hacerlo en cualquiera de nuestros perfiles o aquí mismo. Muchas gracias por su atención una vez más y ya saben, ¡tomen precauciones a la hora de marchar hacia las alturas! Buenas tardes, España, y buenos días, América.

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Desmintiendo mitos (I) – Por qué la Tierra NO es plana.

Muy buenos días, y bienvenidos/as de nuevo al blog tras un parón por las pruebas de acceso a la Universidad, que tan bien han ido. Hoy quisiera traeros la primera de la que será una larga lista de entradas que pretenden desmentir mitos creados y difundidos sin ton ni son por la red. Me pena, en esta primera, citaros un vídeo que vaya a ganar visitas a costa de no ser ni pseudocientífico debido a la carencia de certeza, de experimento-afirmación y, por otro lado, de conocimiento de la ciencia a la que pretende tumbar, que no es otra que la Física, quizá la más exacta a nivel práctico, por lo cual os lo dejo enlazado aquí para que lo pinchéis y procedo a explicar, mentando los minutos en los que aparecen sus afirmaciones, todas estas. Añado que su autor ha sido citado públicamente y si considera que tras esta entrada sigue teniendo argumentos de peso, le invito a que haga un vídeo desmintiendo los puntos citados. Aquí estaré para desgranarlo. Sin más dilación, ¡manos a la obra!

Enlace al vídeo: ‘La Tierra es plana y nunca hemos ido al espacio’.

Y aquí mis ‘poquitos’ argumentos:

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¡AY, ESE JÚPITER PLANO!

  1. Minuto 1:15 (no puedo omitir este detalle): imagen falsamente titulada. Citada por la NASA como ‘concepción artística de una sonda -que no satélite- orbitando alrededor de Júpiter’, pero muy buen intento de manipulación. Omito todos los dos primeros minutos de afirmaciones balivernescas porque si quieres imágenes de la NASA o aprender a usar cuatro fórmulas físicas todas estas frases se caen bajo su propio peso (o no para esta persona, dado que no existe la gravedad).

2. Minuto 1:38: la teoría heliocentrista de Nicolás Copérnico es cuarenta y tres años posterior. De hecho, en el año mil quinientos no había florecido un astrónomo de renombre debido a la persecución eclesiástica. Ni tan siquiera estaba, por cierto, inventado el telescopio (como usted sabrá, invento español). Buena falacia, le felicito.

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Albert Einstein al ver el vídeo.

3. Minutos 2:18 a 3:05: el experimento de Michelson y Morley JAMÁS pretendió medir el movimiento rotatorio de la Tierra. Fue un experimento realizado para ‘tumbar’ la teoría que científicos previos usaron para defender que la velocidad de la luz era variable debido a que se propagaba por una sustancia misteriosa (tanto como este vídeo), que no era otro sino el ‘éter’. En este experimento se vio como rayos de distintas orientaciones (que, por tanto, debían haber recorrido distancias distintas) parecían propagarse a velocidades iguales, por lo cual era imposible que un éter catalizase este movimiento. Pese a que Albert Einstein NUNCA llegó a conocer este experimento, sí se sabe que esto se explica mediante la Teoría de la Relatividad (que, por cierto, no se ‘saca de la manga’), y es que sus dos postulados ya nos dicen que, en primer lugar, la velocidad de la luz NUNCA varía (300.000 kilómetros por segundo) y que, en segundo lugar, la velocidad de la luz es la misma, se permanezca o no en reposo, por lo cual siendo ésta ‘espacio partido tiempo’, se dilatarán tanto el espacio como el tiempo para que la misma permanezca invariable, a lo que denominamos en física relativista ‘dilatación espacio-temporal’. Muy mal intento, Oliver, de tratar un experimento como lo que no es y desconocer, para más inri, el porqué de esta nula variación de la ‘c’.

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El Sol: ¿un cúmulo de tortugas gigantes?😛

4. Minuto 3:25 a 4:15: ‘el Sol y la Luna se mueven en círculos por encima de la Tierra estacionaria’. Como vemos, esta persona desconoce la primera ley de Kepler, que ya tiene su medio milenio, en la que todos los planetas giran en órbitas elípticas siendo uno de los focos el mismo Sol. Además, sí puede observarse ópticamente el desplazamiento terrestre. Otra cosa se cita, y es que el tamaño del Sol varía según se acerca hacia el horizonte. Es muy fácil pensar en la, sin perdón, tontería que dice el compañero, o es todavía más sencillo y científico pensar en que se trata de una mera ilusión óptica en la que un objeto en el cénit (noventa grados al norte) va a verse más pequeño teniendo toda la bóveda por debajo que un objeto justo en el horizonte que, por fenómenos de refracción lumínica, nos va a parecer enorme. Te adjunto arriba una imagen que te gustará.

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A 14 kilómetros más la Tierra es esférica y todo.

5. Minuto 4:15: esa cámara NO muestra una Tierra plana, de igual manera en que es hartamente ingenuo esperar que una cámara a pocas decenas de kilómetros (no más de 24 como se ve) muestre esférico un horizonte de varios miles. Llámalo perspectiva, llámalo equis. Esos satélites que consideras ‘inexistentes’ toman imágenes a varios centenares de kilómetros, algunos incluso a miles (y esos sí que son estacionarios, llámalos GPS, esa ‘mentira’ que tú utilizas). Por cierto, amaría saber cómo se afirma, de entrada, que el Sol ‘no está a 150 millones de kilómetros’. Supongo que esta persona tendrá un ojo de halcón como el del tenis y mide distancias como quien hace vídeos sin tener ni idea. Por cierto, arriba adjunto una foto de un globo a 14 kilómetros más de altitud, por si acaso no se me cree fehaciente. Añado, por qué no, que ni la termodinámica más avanzada consiguió jamás entender lo que llamas ‘mancha de calor’ debajo del Sol, quizá porque a 24 kilómetros de altura la atmósfera es tan tenue que la protección de los rayos solares y cósmicos se torna casi nula; si no me crees, pregúntale a nuestros compañeros de Sudamérica, quienes han escrito en ocasiones al blog comentando la posibilidad de ver estrellas en pleno día a cuatro mil metros de altura.

6. Minuto 5:12: para tratar de explicar que la Luna no refleja la luz se cita un experimento que no posee ninguna ley de la Física de forma implícita (muy bien eso de refutar la Física según la no-Física, muy fiel, sí) con un dibujo de un experimento a calidad de 1 píxel por kilómetro cuadrado que bien podría ser cualquier cosa, pues todavía sigo tratando de descifrar qué tiene eso de parecido con lo que se cita, debido a que no veo ninguna Luna en la imagen, solo veo la luz de una lámpara incidiendo sobre un termómetro que ¡vaya sorpresón! marca más temperatura. Se cita, también, que la Luna no refleja calor; a mí me enseñaron que los cuerpos de alto albedo poseen la capacidad de reflejar todos los colores. Llamadme raro, pero juraría que a vosotros también.

7. Minuto 6:04: ‘las estrellas son traslúcidas’. Como chiste, gracioso. Como evidencia, penoso. Conforme avanza el vídeo estoy modalizando el texto, pero no puedo evitarlo; no se puede tumbar organismos de autoridad con mentiras, imágenes falsas y explicaciones sin ciencia alguna. Y no puedo permitirlo. Las estrellas son enormes masas de gases y elementos químicos variados, cosa que hemos podido conocer gracias a los espectros, que son tan ciertos como que se pueden probar con los materiales que tenemos a nuestro lado. También hemos medido las radiaciones que de ella llegan y hemos enviado sondas en directo a la única que conocemos (el Sol). También hemos medido la dilatación del espacio y la curvatura de la luz predichas por Albert Einstein gracias a la luz que del astro rey nos viene, y que os explicaré en un futuro. Si esta persona no conocía el porqué del experimento de Michelson y Morley, supongo que no hará falta ya que le intente hablar de Relatividad General.

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Como podemos observar, los edificios son igual de altos y yo bueno en esto de la ironía.

8. Minuto 6:15 a 7:02: ‘los objetos no desaparecen en el horizonte, es cuestión de perspectiva’. Para ello se nos habla de una ‘cámara buena’ que con ‘zoom’ nos permitirá ‘ver que los objetos no se los traga el hozironte’. Ese objeto está a apenas unos cientos de metros, distancia insuficiente, de la misma forma en que un aumento de cinco magnitudes lo situará a una distancia de tan solo veinte (esto son matemáticas puras). Obviamente si ponemos 500 aumentos a un barco que se halle a kilómetros, seguiremos viéndolo tal y como es. Eso sí es perspectiva. Te recomiendo, por cierto, que te sitúes en tu avenida y mires a lo lejos los edificios, a ver cuántos son igual de altos y cuántos sigues viendo enteramente pasados unos quinientos metros. Son altos, mucho más que un barco, ¡y sin embargo se mueven!

9. Minuto 7:15: esa imagen es falsa porque, para empezar, los bordes de la Tierra han sido recortados y el renderizado da más pena que el vídeo en sí. Que Google lo diga es una falacia ad verecundiam y un intento desesperado de coger la peor imagen para obtener el mejor argumento (y fracasar, claro está). Y los colores, por cierto, sí pueden ser observados a tan solo 384.000 kilómetros de distancia, debido a que la Tierra mide, ya de por sí, más de 12.000 de diámetro. En el minuto 7:26, por cierto, se te cuela una foto de la Tierra esférica donde aparecen ¡ciudades! ¡con luces!… ¡Serán falsas! ¡La Tierra plana, y la humanidad en cavernas! ¡Y tú haciendo este vídeo con tecnología dada por la Física y con la transferencia de datos de un satélite! ¡Caramba!

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Hace 70 años la tierra también era esférica😦  

10. Minuto 7:40: falso. De hecho, no es que en 2016 no haya vídeos o imágenes de ello, es que la primera imagen, allá por una de las Guerras Mundiales (siglo pasado, dado que de fechas vamos flojos, por lo visto), se realizó a un centenar de kilómetros de altura, la Tierra aparecía esférica y, sorpresa, se tomaron varios miles de fotos en una cámara cinematográfica, que era la más práctica para llevar en un misil bélico. Y cien kilómetros ya marcan el límite con el espacio exterior. Supongo que ahora también será un ‘invento’. En el 8:10 te indignas porque la trayectoria del cohete se curva… ¿no será porque la Tierra es esférica?😛

11. En el 8:40 ya dices que las fotos de satélites de Internet (pones la misma de antes,d e una SONDA), son recreaciones. Antes decías, sin embargo, que esa misma foto era real. Gracioso. En el minuto 9:00 citas que la termosfera está a dos mil grados… bien, la temperatura media son mil y rara vez se superan los mil quinientos cuando el Sol está altamente activo. Si vamos a la Wikipedia versión británica (otra falacia ad verecundiam) veremos que aparecen estos datos, pero, si continuamos más abajo, nos aparece que es imposible sentir el calor a estas alturas por la ausencia prácticamente total de aire (es decir, la presencia de vacío). No, compañero, tranquilízate que una sonda en el vacío no arde y, además, para protegerse de las radiaciones, se hacen con materiales altamente sellados, con cerámicas, con compuestos con índices próximos al 100 de reflexión (blancos, como esa Luna de la que hablabas), etc. Incluso se recubren con materiales que aíslan de las temperaturas. Si no me crees, muchas tragedias espaciales se produjeron porque fallaron los sistemas de aislamiento térmico y las naves se prendieron fuego a pocas decenas de kilómetros.

12. En el minuto 9:45 afirmas que no se puede enviar satélites porque sus compuestos poseen puntos de fusión mucho más bajos. Donde orbitan éstos es en la exosfera, donde las temperaturas son muy bajas y el kevlar, el aluminio, la fibra de carbono, el titanio, etcétera… permanecen impertérritos toda su existencia hasta que al cabo de millones de años comienzan a desintegrarse. De hecho, los satélites de comunicación, de los que hablas y dices que ‘se derriten’, orbitan a una distancia de 20.000 kilómetros de la Tierra (40 veces mayor que la distancia entre la superficie y la termosfera) a -200 grados centígrados. De nuevo, PÉSIMO intento de manipulación. Que digas que ‘como hemos visto, en la termosfera se puede alcanzar (…)’, es inútil, pues ahí encontrarás cero satélites. Sería como justificar la inexistencia de cambio climático en la Tierra porque ‘donde no hay atmósfera hace 200 grados menos’. Baliverna.

13. En el minuto 10:12 consideras dicha imagen y su hazaña montaje de la NASA. Vergonzoso. La foto en 10:22 es falsa. Si en 10:33 se ve más pequeño el mundo es porque esa sí que es verdadera. ¡Qué sorpresa!

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Astronauta bailando el hit del verano mientras la bandera claramente ondea.

14. La bandera en 10:48 no ondea (secuencias de imágenes de la NASA así lo demuestran). La ingravidez hace que los pliegues de una bandera que fue sacada bruscamente de la nave no ondeen, sino que precisamente permanezcan tal y como están. Te dejo arriba el gif. En 11:16 comentas que no se ven estrellas: bien, esas imágenes estaban tomadas en el amanecer y con una exposición tan corta que difícilmente podría captar dichas luces. Ya que hablabas hace rato de ‘cámaras buenas’, te dejo que esta misma noche cojas la tuya, pongas un modo de exposición rápida y trates de captar alguna estrella y me la pases. Eso dándote el beneficio de que estarás a oscuras y no sin atmósfera y con el Sol sobre el horizonte, como en este caso en 1969. Yo propongo, que luego no se haga ya nos da la razón.

15. En 11.23 comentas que ‘hay sombras en múltiples direcciones’. Bien, existe la luz solar, la reflexión de la superficie, la luz que refleja la Tierra, la sombra de los astronautas… además en lugares diversos, que provocan un juego lumínico. Tu error es decir que ‘solo se recibe luz del Sol’. Si no me crees y si puedes soportar ver todos los cuerpos esféricos, te recomiendo que te descargues el programa Starry Night y atisbes la posición de la tríada Luna-Sol-Tierra en ese mismo día de julio de 1969. A lo mejor te llevas una sorpresa y explicas el porqué del triángulo de las sombras.

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¡Ay, la ce! ¡Que me la han quitado!

14. En 12:03 dices que ‘hay letras en las rocas  y la C se repite’. La ‘C’ solo aparece en una roca (y en alguna imagen, de forma parecida en el HORIZONTE). Esta ‘C’ no es más que una espira o virguilla que proviene de un mal revelado de imagen. Supongo que habrás visto cine e imágenes de dichas épocas en las que no paran de surcar la pantalla enormes ‘gusanillos’ y ‘moscas’. ¿Por qué la calidad es tan buena? Porque con las décadas la tecnología nos ha permitido invertir meses y años en procesar las imágenes y tras muchos pasos conseguir eliminar impurezas. Te dejo la imagen de la ‘C’ bien revelada para que veas qué mentira es esto de la NASA😉

15. En 12:20 dices que los astronautas no van al espacio, sino que los filman en piscinas especiales. Bien, la palabra ‘piscina’ solo tiene cabida aquí cuando hablamos del entrenamiento de cosmonautas, los cuales sí realizan pruebas en piscinas hondas para simular la ingravidez. Yuri Gagarin no estaría contento con tu vídeo.

16. En 12:38 vuelves a decir que la Estación Espacial Internacional está en la termosfera, algo imposible por las altas temperaturas porque se derriten los materiales. Esta sí está en la termosfera, pero en su límite superior (> 400 kilómetros), y -dado que no tienes ni idea-, te comento que su cubierta exterior está compuesta por kevlar y aluminio. ¡Se derretirán! Ya, pero el problema es que para eso la gente piensa y recubre todo el módulo de aislantes térmicos que pueden aguantar hasta cinco mil grados e iónicos que permiten que, en primer lugar, el calor no penetre a los elementos (aluminio, aleaciones de aluminio, kevlar, etc.) y, en segundo lugar, no se produzcan reacciones entre los elementos de aluminio y kevlar y los iones de la termosfera. Si todo lo que decías sobre esta capa es cierto, pero el problema es que más cierto todavía es que hay aislantes termoquímicos que anulan estas propiedades. Si no lo crees, busca por las redes, que están hasta los nombres de las aleaciones de aluminio (como la t-26) utilizadas.

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Momento angular, ese concepto que nos ahorraría barbaridades😦

17. En el minuto 13:00 dices que todo lo relacionado con la ISS se filma en aviones de gravedad cero. Supongo que omites las vistas a la Tierra que hay, las imágenes realizadas por ellos, los vídeos de construcción de distintos paneles que se han retransmitido y que la gravedad a tal distancia es, aproximadamente, de 0.84G, no de 0G, como dices (ese dominio de los números nos traiciona). Que haya gravedad cero es precisamente por la fuerza centrípeta -que nadie se confunda con la centrífuga- que parece contrarrestar el movimiento. Léete las leyes del momento angular y no necesitarás inventar nada que no esté escrito.

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Avión sobrevolando la Antártida y siendo claramente tragado por fuerzas malignas.

18. En el minuto 13:27 citas una imagen ya de por sí imparcial -válgase la ironía-, de una compañía de camisetas con ‘memes’ relacionados con ‘La Tierra es plana’. En la Antártida no hay ningún secreto, ningún ‘finis mundi’, ‘Finis terre’ ni nada por el estilo. Ni siquiera un ejército a -90 grados diciendo ‘oye, no pases, que me desmontas la paraeta’. Allá hay bases científicas investigando, entre otras cosas, al igual que en el otro polo existen grupos científicos realizando sus cálculos y observaciones sobre los rayos cósmicos, donde se pueden apreciar nuestros extraños amigos los ‘neutrinos’. No hay una ‘enorme barrera de hielo que sostiene a saber qué porque he dejado de escuchar’. Si en 14:17 estamos interesados en poseer territorio allí es porque las bases científicas son muy ricas (tu país tiene presencia ahí) y anteriormente se especulaba con la existencia de materiales allá. También durante el imperialismo se quiso conquistar a toda costa estos terrenos (que, por cierto, están pisados por el hombre y la gente ha regresado por su propio pie y no por un agujero misterioso) y hubo no pocas disputas por ello.

19. Llámame loco, pero en el 14:40 comentas que ‘las rutas a la Antártida están controladas’. Sí, a -60, -70, -80 y -90 grados una persona que como mucho ha ido a veranear a los Pirineos va a tener la libertad de, en un grupo organizado, tirar en medio de la banquisa de hielo, por donde le dé la gana, llegar con el suministro que le dé la gana y volver con sus enormes conocimientos de Topología. Por eso mismo un centenar de exploradores altamente entrenados durante más de una década en el Himalaya y Alaska murieron intentando llegar a la Antártida ahí por frío, hambre, desorientación y demás. Sí, porque los guiaban. Es muy fácil decir esto desde tu silla limpiando bilis. Es difícil iniciar una ruta de diez mil kilómetros de los 45 hasta los -91 grados y terminarla vivo. Pero si no me crees, prueba. No seré yo quien te diga que no.

20. En 14.45 te coronas y dices que el logo de la ONU es la Tierra plana rodeada por la Antártida. Te recuerdo que, en cartografía, la Tierra se puede representar plana (y luego superponer una base esférica) y que la Antártida es un continente que en una tierra esférica no podría aparecer (y no sería muy limpio). Si no me crees mira algún mapamundi en casa. Solo estoy de acuerdo con el final de tu vídeo cuando dices que ‘somos especiales’. En efecto, lo somos. Unos como diría el ilustre personaje de Los Simpson, Ralph Wiggum, somos especiales, pero por creer en teorías más falsas que un euro de madera, y otros por los motivos que pensemos, que ya son tan variados como estos 20 argumentos.

Si os gusta esta entrada, compartidla, opinad, seguid al blog para más, escribidnos donde gustéis, sugerid lo que queráis ver desmentido o proponer algún vídeo de este corte que merezca la pena refutar… porque pronto vendrán dos vídeos más sobre temas de la Física cuántica y leyes de Newton y… Oliver, si me estás leyendo (que dudo que hayas entrado, pero si lo has hecho te aplaudo) que sepas que espero que si tus argumentos y tus conocimientos son verdaderos, y no has hecho este vídeo desde la plena ignorancia que ha quedado al descubierto, respondas a estos interrogantes, a los que gustosamente iniciaré respuesta en mi canal de Youtube, donde pronto (esto va para mis seguidores) traeré novedades en forma de vídeos, imágenes, clases dinámicas y demás.

Un saludo y ‘eppur si muove’😉

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¿Cómo se forman las nebulosas planetarias?

Ayer comencé la actividad en el blog ya bajo el nombre de ‘Ciencia a tu Alcance’ con una tanda de imágenes informativas acerca de las nebulosas planetarias. Viendo que este concepto todavía cae en el terreno de lo arcano para todo aquel ajeno a la Astronomía o incluso apenas iniciándose, junto al de ‘estrella’ o ‘reacción nuclear’ crearé esta entrada para definir cómo se forman y sus características principales con un nivel sencillo. Comencemos, pues, a aprender sobre ellas.

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